Todo lo que Debes Saber sobre los Riesgos en la Construcción: Clasificación y Evaluación
La industria de la construcción es una de las más peligrosas y cuenta con un mayor número de accidentes laborales a nivel mundial. Por este motivo, identificar, analizar y gestionar correctamente los riesgos en la construcción es fundamental no solo para cumplir con las normativas, sino para garantizar un ambiente de trabajo seguro y proteger la salud de los trabajadores.
A continuación, te explicamos cómo se evalúan y jerarquizan estos peligros para establecer medidas preventivas eficaces.
Los Principales Riesgos en la Construcción
En cualquier proyecto u obra, los trabajadores se exponen a escenarios complejos que pueden generar accidentes graves si no se controlan. Entre los riesgos en la construcción más frecuentes se encuentran:
- Caídas desde alturas y desplome o derrumbe de estructuras.
- Golpes y cortes con materiales o herramientas.
- Atascamientos, choques, arrollamientos y sepultamientos por deslizamientos de tierra.
- Incendios, explosiones y exposición a corrientes eléctricas.
- Condiciones climáticas extremas y exposición a factores biológicos o químicos.
Para que un plan de seguridad sea efectivo, estos peligros deben evaluarse sistemáticamente a través de dos variables: su frecuencia y su severidad.
Clasificación según la Frecuencia de Ocurrencia
Este indicador mide la probabilidad de que un accidente o incidente ocurra durante el desarrollo de la obra. Se divide en cinco categorías:
- A – Remota: Se refiere a situaciones que excepcionalmente pueden ocurrir.
- B – Aislada: Aquellos eventos que difícilmente ocurren.
- C – Ocasional: Peligros que pocas veces ocurren.
- D – Recurrente: Circunstancias que se repiten con periodicidad en el entorno laboral.
- E – Frecuente: Sucesos que ocurren con regularidad a lo largo del proyecto.
Clasificación según la Severidad del Daño
Esta dimensión evalúa la gravedad de las lesiones o afectaciones a la salud que podría sufrir un trabajador en caso de materializarse el riesgo. Se clasifica en cuatro niveles:
- I – Menor: Sucesos sin daños físicos, o que provocan lesiones que requieren incapacidades temporales de tres días o menos.
- II – Moderada: Lesiones que pueden implicar una incapacidad temporal para el trabajador por más de tres días.
- III – Crítica: Daños severos que pueden causar la incapacidad permanente parcial del trabajador.
- IV – Fatal: Eventos catastróficos que implican la incapacidad permanente total o la pérdida de la vida del trabajador.
Jerarquización del Impacto: Priorizando las Medidas Preventivas
Una vez que se ha determinado la frecuencia y la severidad, ambos datos se cruzan para obtener la jerarquización del impacto del riesgo. Este paso es el pilar de la planeación de seguridad, ya que arroja cinco niveles de atención:
- Grave
- Elevado
- Medio
- Bajo
- Mínimo
Tener claridad sobre esta jerarquía permite a las empresas y a los supervisores de obra destinar recursos, equipos de protección personal (EPP) y capacitación de forma inteligente, atendiendo de manera urgente los riesgos catalogados como graves y elevados antes de iniciar cualquier labor.
El control de acceso, el uso de equipo de protección y la supervisión constante son medidas vitales para minimizar los riesgos y asegurar la integridad de todos los involucrados. Al realizar una clasificación rigurosa de los riesgos en la construcción, las empresas no solo reducen los costos por accidentes y enfermedades laborales, sino que construyen una sólida reputación basada en la responsabilidad social y el bienestar de su recurso humano.